10 Nov Momentos para relajarnos

Estamos viviendo momentos difíciles, en los que las emociones como la frustración, la ansiedad, la rabia, el miedo, y todas ellas las tenemos a flor de piel.

Es muy importante saber gestionarlas para evitar trastornos como la disfunción tempero mandibular (ATM).

Cabe recordar que tenemos dos tipos de cerebros, el conocido por todos, formado por el sistema nervioso central, que sería el cerebro donde las emociones se forman con base en las experiencias anteriores y el segundo cerebro, que está en los intestinos, el sistema nervioso mesentérico, que se caracteriza por la relación de cerebro y aparato digestivo: Este cerebro posee muchas más neuronas, tiene la función de guarda emociones y determina la respuesta de acuerdo al contexto y la intensidad del estímulo.

Si tenemos nuestro sistema digestivo alterado nos perjudica a todo el sistema estomatognático, que es el conjunto de órganos y tejidos que permiten comer, hablar, pronunciar, masticar, tragar, sonreír, respirar, besar y succionar.

Las acciones del sistema estomatognático se relacionan por tanto, en un modelo dinámico con estructuras de la cabeza, cuello y parte superior del tórax.

En todo este conjunto estructural, las articulaciones son componentes vitales y, sobre todo, la articulación temporomandibular, ya que normalmente se ve afectada con tensión, descentraje o dolor.

La alteración se produce por una restricción o alteración del movimiento de las membranas, de los fluidos (líquido cefalorraquídeo y circulación sanguínea) de la fascia (tejido conectivo) que recubre los hombros, los vasos y los huesos situados anatómicamente en la articulación temporomandibular.

Los síntomas más frecuentes de la ATM son:

  • Dolor de cabeza o migraña
  • Dolor de oreja
  • Rigidez
  • Vértigo
  • Dificultad o molestia al morder o masticar
  • Rasgo o chirrido al abrir o cerrar la boca
  • Dolor facial sordo en la cara
  • Bloqueo de la mandíbulaDificultad en la mecánica bucal
  • Trastornos de la succión y respiración en bebés
  • Dolores crónicos de cuello y espalda
  • Desequilibrios en la ortodoncia

El trabajo terapéutico consiste en ayudar a restablecer el flujo normal del movimiento cráneo-sacral, a través de unos contactos suaves y al mismo tiempo profundos, para mejorar la microcirculación y eliminar las posibles resistencias.

Se recomienda también como tratamiento preventivo porque mejora el sistema inmunológico y aporta mayor energía, calidad del sueño y equilibrio físico y mental